Esto es memoria.
Sale el achilatero de un pueblito para dirigirse a otro. Al llegar a este último, la cámara toma el lugar del achilatero. Ve todo el panorama del pueblo. Va gritando ¡achilata y helado!. Los chicos del pueblo se le acercan para comprarle.
Un niño pasa en la bici, mira al achilatero y luego desea la achilata; entonces se dirige con sus abuela que se encuentra sentada en una mecedora sobre la vereda. Le pide que le compre una achilata y la viejita le empieza a contar la historia de la achilata.
Niños del pueblo comienzan a sentarse a su alrededor para escuchar lo que hablaba. Mientras ella hablaba y recordaba, una niña se levanta y se dirige hacia la plaza donde la esperan sus hermanos mayores. En el camino, la niña se distrae con otro anciano que le enseñaba a su hijo el oficio del afilador, pero el hijo rezongaba que el no quería aprender porque para esos días ya no eran necesario los afiladores; pero el viejito le contaba con nostalgia su experiencia.
Suena el celular de la niña. Su hermano le dice que la está esperando. La niña continua su camino. En eso pasa un escobero y la cámara toma el lugar del mismo. Camina gritando ¡ escobero!. A su lado iba su hijo muy aburrido porque no le interesaba el oficio de su padre; el quería ser científico. Pero su padre le seguís insistiendo para que lo aprendiera.
Paran un momento en el taller del herrero. El escobero le pregunta si ya le había terminado las patas de la mesa; el mismo le contesta que no que las tendría para la semana próxima. El escobero se marcha. Queda la cámara en el taller filmando el oficio hasta que se acerca el hijo del herrero para pedirle plata para comprar algodón de azúcar. El niño sale del taller y se dirige hacia la plaza, sabiendo que el algodonero se encontraba allí como de costumbre a la misma hora todo los días. Al llegar, el algodonero contaba como se hacia el algodón. Los que se encontraban presente, grandes y chicos, escuchaban con atención. Muchos preguntaban cosas como el origen del mismo, si quien le había enseñado entre otras cosas.
Por detrás del algodonero se encontraba el puesto de la señora que hacia el pochoclo y los pralinees. Una parejita de anciano se le acercan para comprarle. Luego se retiran para volver a sus casas ya que era tarde. El sol ya casi desaparecía. La parejita caminaba y caminaba. Al llegar a su casa se escuchaba la maquina de vapor del macinero, que tenía un sonido muy parecido al de un pequeño tren, y gritaba ofreciendo su producto. La cámara toma el lugar del mismo. Por el camino que recorría algunas señoras lo pararon para comprarle, pero luego sigue su camino. Pasa por la casa del herrero quien ya estaba cerrando su taller, ve al escobero que volvía de vender algunas escobas, también lo ve al afilador quien se encontraba solo limpiando su bicicleta y ve a la abuelita a quien los niños la seguían rodeando escuchando con mucha atención sus relatos. Pero el recorrido se acaba. Muchos ya estaban adentro en sus casas, preparando la cena, otros recién estaban llegando a sus hogares. Pero en fin el manicero retorna a su hogar, sale del pueblito.
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